lunes, 16 de abril de 2018

19 de abril de 1810




LA “REVOLUCIÓN DE CARACAS”, como fue llamada en 1810, era ya un acontecimiento notable en 1835, cuando el artista pardo Juan Lovera estampó en el dorso de su célebre pintura la siguiente leyenda: 

“Cuadro de la Revolución acaecida el 19 de abril de 1810 en la Ciudad de Santiago de León de Caracas, ahora Capital de la República de Venezuela. Los personajes inmediatos al Capitán General son los ilustres cabildantes que le precisaron a pasar a la Sala Consistorial donde quedó sellada la gloriosa Revolución que ha dado independencia y libertad a casi todo el Nuevo Mundo”. 

El testimonio visual de Lovera ha fijado para siempre el núcleo central del relato con que la memoria venezolana recuenta su rebelión de independencia: 19 de abril, un Jueves Santo, Emparan es llevado de la Catedral al Cabildo. Desde el balcón del Ayuntamiento, el gobernador español hará un rápido referéndum popular a la masa aglomerada: la respuesta será un “no” rotundo. Igualmente, en torno a la Revolución de 1810 la historiografía no ha dejado de reiterar que el trascendente suceso es el resultado del casi total protagonismo de unos pocos criollos mantuanos. Sin embargo, hubo otros sectores sociales que tuvieron una vital injerencia en los hechos. En este sentido, en las siguientes páginas conmemorativas del Bicentenario de la grandiosa gesta se han querido resaltar diversos aspectos poco conocidos. En primer lugar, la efectiva alianza que se estableció entre mantuanos y pardos, quienes confabularon en abril de 1810 para derrotar al poder español. A continuación se rescata la biografía del militar pardo Pedro Arévalo, quien será factor decisivo del 19 de abril y se convertirá en mártir de la guerra de Independencia. Y para terminar se han revisitado escritos clásicos dejados por algunos testigos de aquella mañana (Yanes, Emparan, Basadre) que cambió la historia de Venezuela.
Revista Memorias de Venezuela, edición número 13, abril de 2010.


Mira el video: Seguid el ejemplo que Caracas dió…