viernes, 3 de abril de 2020

Cuento: La cigüeña de Enrique Alejandro



De la serie “Cuentos para leer en la casa”

La cigüeña de Enrique Alejandro

Hugo Colmenares

CON DESTELLOS LUNARES vimos llegar una bicicleta, al vuelo de una cigüeña, que por tímida se quedó en la ventana y solo recibió agua, arroz y pétalos de rosas.
—Pase adelante –le dije a la cigüeña que cuidaba una cesta vacía, mientras se arreglaba el sombrero, la bufanda y unos zapatos tipo marialuisa.
—No, no puedo detenerme ni un segundo, el viaje es largo, llevamos nueve meses y debemos irnos a El Abejal, en Copa de Oro –me respondió la pájara de las más hermosas encomiendas.
—Tanto apuro y viene sola, a lo mejor va a buscar novio –le dije a la emplumada en sus escarchas y traje largo de fiesta y brillantes.
—Ni tan sola –respondió al instante y emitió un sonido, como traído de las sirenas, de los naranjales o una flauta encantada.
La cigüeña dio un salto, se acomodó en el sofá y se fue al cuarto, como si ya conociera mi casona y me mostró a un niño, que dejaba galletas, una bicicleta, una guitarra y sombreros magos de colores.
—¿Quién es este niño? pregunté asombrado y él mismo me dijo que era Enrique Alejandro y que quería primero conocerme, como tío abuelo en la aldea de los cuentos y las antiguas adivinanzas.
***
LAS LUCES de la vieja casa se hicieron verde tierno, en las vasijas y muebles brotaron flores. La bicicleta me la regalaba. Precisamente, en la que llegó montado, como si fuera un campeón de oro en ciclismo. Bici-Cuento Colmenares
El aleteo de la cigüeña hizo que hasta la mesa, la nevera y la ropa se elevaran por el ventarrón. Enrique Alejandro sonrió por ese momento. Le dije que nos íbamos a hacer unas fotografías de recuerdo por la visita y como en un parpadeo, la hermosísima ave de película, ya iba al vuelo y el niño, acomodado sobre una almohada. ¿Será que vivo un sueño?
—¿Y la foto? –grité durísimo… y vi que el ave y el pequeño niño, en asombroso vuelo circular, se pusieron de regreso. Ella, las patas largas me dijo desde la noche alta lo siguiente: “tiene un segundo…” Sí aquí está la foto.
***
LES IBA a indicar el camino más bonito, para llegar a ese lugar cercano a montañas y valles. No dio tiempo de nada. Me monté en la bicicleta que Enrique Alejandro me trajo de fineza. Emprendí el vuelo y por eso de los años dorados de la vida, rodé por entre nubes. Me perdí del rastro, que ya por encantamiento, estará por llegar a su destino. “Ya los alcanzo.”
Sé muy bien que la cigüeña dejará en su cuna a Enrique Alejandro y ella regresará mañana, para contarme sus historias y amores.
Pronto nos veremos los tres, en un viaje de alas, bicicletas y globos de papel.
Claro está, tiene la razón. No dije el nombre de esa ave, para que no se pierda la magia. Le pueden decir Flor Siempreviva, Acuarela de los Poemas o Abuela Celeste.

“Cuentos para leer en la casa”
Se trata de una iniciativa que busca promover a escritoras y escritores venezolanos desde el diario Ciudad Caracas, con ilustraciones de Lorena Almarza.

Visita su blog